miércoles, 22 de julio de 2015

ONTOGOGÌA U ONTOPEDAGOGIA

Hacia una educación con sentido de Ser


     La Ontogogía es una palabra compuesta por dos términos conocidos el primero como Ontología que es la teoría del ser en general y el segundo como Pedagogía, actividad humana sistemática que orienta las acciones educativas y de formación. 
     Una aproximación conceptual de Ontogogía equivale a decir que para poder educar a los estudiantes primero hay que hacerlos existir. Hacer existir lejos de ser un acto inmaterial y al margen de la realidad, es único real que permite que ingrese la existencia y todo aquello que la constituye: el lenguaje, las emociones, el sentir, la modificabilidad cognoscitiva, la información; en definitiva, la complejidad del universo que constituye la realidad (Alarcón 2001). Este conjunto fundador crea una coherencia entre la identidad de la persona, los saberes, la cultura, la sociedad y la actividad que los produce.
     Mientras que la ontología estudia el ser en sí en cuanto a ente, la gnoseología el ser en cuanto a conocido, la ética el ser en a cuanto a bueno, la estética el ser en cuanto a bello, en esta reflexión  se intenta abordar el ser en cuanto a siendo pero en al ámbito educativo.
     La Ontología es la parte de la metafísica que estudia el ser en general y sus propiedades trascendentales. Puede nombrarse como el estudio del ser en tanto lo qué es y cómo es. La ontología define al ser y establece las categorías fundamentales de las cosas a partir del estudio de sus propiedades, sistemas y estructuras. Según Husserl la ontología es una ciencia de las esencias que puede ser formal o material. La primera se dedica a las esencias formales, es decir, a las propiedades de todas las esencias. Las ontologías materiales tratan de esencias materiales y se restringen según los modos de sus objetos. Por tanto, son llamadas también “ontologías regionales”.
     En tanto la Pedagogía es un conjunto de saberes que buscan tener impacto en el proceso educativo, en cualquiera de las dimensiones que este tenga, así como en la comprensión y organización de la cultura y la construcción del sujeto.
     La pedagogía describe una conducta específica, socialmente construida, y las acciones combinadas de enseñar y aprender. El objeto de la pedagogía, no es ni la enseñanza, ni el saber, ni el alumno, sino la actividad que los reúne.
      El tema central de la ontopedagogía es el Ser  tanto del estudiante como el Ser del docente, también conocida como Pedagogía de la Coexistencia.
      La educación, en general,  se ha basado en una práctica pedagógica de la no-existencia, en una praxis educativa que se relaciona con otro en este caso llamado alumno, descrito con una existencia parcial o aparente, y en un dominio de interacciones con un predominio de la negación de la  existencia propia y la del otro (Alarcón 2001) .
     Por lo general, son más respetados y valorados los estudios destinados a la problemática metodológica de la educación (cómo desarrollar las habilidades del pensamiento, cómo contextualizar los aprendizajes, cómo desarrollar inteligencias múltiples en el aula y todo aquellos cómos que se consideren efectivos, eficaces y eficientes para mejorar la calidad de los aprendizajes de los alumnos).
     También se manifiesta similar importancia a las problemáticas teleológicas (los fines) y antropológicas. A la primera, porque nadie duda de la relevancia de los objetivos educacionales y del currículo que se desprende de ellos; y la segunda porque ¿cómo se podría reconocer el éxito de las intervenciones educativas, sin tener claridad en el perfil real e ideal del alumno o del docente en cuestión?
     Estas prioridades, si bien todas legítimas, dejan fuera de su consideración una problemática primordial y previa; la problemática ontológica.
     Al margen del actual lugar que ocupa educación, que solo se preocupa del cómo y de qué; inquietudes que, sin lugar a dudas, otorgan un cierto estatus en los ámbitos académicos,  es hora de preocuparse un poco del sujeto, del ser, del con quien, del para quién se hace tanto aparente esfuerzo (Alarcón 1981).
     Otra forma de describir la educación, parafraseando a (Edgard Morín 1999), es como una pedagogía ciega, en el sentido  que el profesor suele no ver la red de acciones y retroacciones que constituyen a su alumno: un alumno en la sala es más que un organismo y su psiquis, es también su entorno. Es hora de preocuparse un poco del sujeto, del ser, del con quien, del para quién se hace tanto aparente esfuerzo.
     Este ensayo plantea  que toda reforma, toda innovación educativa,  es inútil o poco efectiva si no se hace una transformación a  nivel  ontológico. Se reconoce la necesidad de realizar cada vez más, un tipo de proceso de enseñanza- aprendizaje, basado en una ontopedagogía, que establece como punto de partida esencial para todo proceso educativo la existencia del docente y la existencia del estudiante, en una recurrencia del ser de uno es dependiente y constitutivo del ser del otro.
     Resulta conveniente señalar: ¿Qué se entiende  por ser y ser del otro? El ser, en cuanto ser, es el tema de la ontología o metafísica, que en definitiva estudia las causas primeras y fines últimos de todas las cosas. Para Maritain es como el corazón y fundamento de toda la filosofía.
     El ser es lo que trasciende es lo que queda como esencia después de quitar todo accidente o todo lo que no es ser. Esto se asemeja a lo que explicó Miguel Ángel cuando se le preguntó cómo había logrado esculpir al David, él respondió: le quité al mármol lo que sobraba. Miguel Ángel, para encontrarse con el ser de su David, sólo tuvo que quitar todo lo que no era David. Un educador debiera tal vez parecerse a un  escultor ontológico, con la capacidad (como principal sentido de acción pedagógica), de encontrar el ser de su alumno, dejando fuera todo lo que éste no es. En definitiva lograr que los alumnos sean lo que son, descubrir el “David” que se encuentra oculto en cada uno de sus estudiantes. (Tomado de Alarcón.P 2005).


REFERENCIAS
Alarcón, P,  (2005) Hacia una pedagogía de la coexistencia.
Alarcón, P (2001): “Corazonada”: Manual para desarrollar la expresión afectiva y la inteligencia emocional”. Arcángel Editores, Santiago Chile.
Alarcón, Patricio (1981): “Diagnóstico y Antidiagnóstico de las Capacidades de Aprendizaje.” Revista de Educación Nº 96, Santiago de Chile.
Husserl, Ideen zu einer reinen Phänomenologie.
Morin, E. (1999): “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO. París, Francia.                                         



martes, 21 de julio de 2015

“Las adolescentes en las clases de Educación Física” ¿activas o sedentarias?

              Muchas adolescentes no realizan ejercicio físico con regularidad pese a las oportunidades que tienen de practicarlo tanto fuera como en el ámbito escolar.
               Las adolescentes al llegar a la secundaria muestran significativamente una disminución de su participación en las actividades físico-deportivas, acción ésta que me preocupa como docente de educación física ya que al dejar de realizar dichas prácticas las jóvenes ponen en riesgo su bienestar tanto físico como mental.
             El acto de realizar actividad física de forma regular debería ser un hábito permanente a lo largo de la vida de todos los individuos, ya que se ha logrado demostrar desde diferentes puntos de vista los beneficios de ésta sobre la salud. Sin embargo, los estudios sobre hábitos que se han realizado, revelan una inclinación de la población hacia la obtención de estilos de vida sedentarios y poco saludables por lo que resulta apremiante seguir explorando en las causas.
              Para poder proyectar actitudes positivas, es conveniente comenzar por un precedente, el conocimiento de lo que las alumnas piensan sobre los contenidos de la educación física y los profesores que los imparten, qué les gusta, qué les disgusta, qué valoran y qué les gustaría incluir o excluir en los programas.
             En mi labor diaria comparto con chicos y chicas de 11 a 16 años de edad y he podido constatar que a esa edad la mayoría de las niñas y adolescentes se rehúsan a realizar cualquier actividad que genere esfuerzos físicos de cierta intensidad ya sean trabajos de resistencia o de potencia, mientras que los niños y adolescentes, suelen aceptar este tipo de esfuerzos con mucho agrado, bien sea por la imitación de deportistas reconocidos o bien por la imagen social y familiar implícita en el deporte. La imagen corporal y la preocupación por el aspecto físico de las estudiantes obstaculizan la realización de ejercicio físico, a ellas no les gusta sudar y mucho menos que se les estropeen los peinados y maquillajes. Del mismo modo identifican  la actividad físico-deportiva como propia del varón.
    Desde mi experiencia personal y profesional puedo destacar que en la práctica pedagógica del subsistema secundaria surgen frecuentemente problemas relacionados con los diferentes gustos que manifiestan las estudiantes a la hora de realizar actividad física de manera sistemática, debido a la poca o no participación en las actividades de educación física y presumo que eso se debe al poco valor que ellas le otorgan a dicha área de estudio,  con lo cual se puede generar un deterioro progresivo del bienestar biológico, psicológico y social de las estudiantes. Esto puedo apreciarlo en la falta de motivación que muestran las estudiantes a la hora de realizar actividad física, falta de atención y ausencia de la indumentaria adecuada, ellas se excusan de diferentes maneras para no realizar actividad física; se muestran aburridas, apáticas; expresan insatisfacción por la clase antes de iniciarla; se muestran incomodas al ser vistas por sus compañeros mientras realizan las actividades físicas; manifiestan desinterés; expresan su gusto por un sólo deporte más no por la educación física en sí.
               Los factores asociados a esta problemática son diversos y posiblemente podrían explicarse por: poca estimulación físico deportiva en grados anteriores; monotonía en la enseñanza que se impartía; posible desarraigo como consecuencia de situaciones socio afectivas; temor a ser juzgadas por sus compañeros, y/o el profesor por no realizar las actividades correctamente; disgusto por el (la) profesor (a) que imparte la materia; desagrado por las estrategias utilizadas.
           Con el propósito  determinar cuáles son los factores que influyen en el gusto o disgusto de la mujer hacia la clase de educación física y de qué forma estos afectan el desempeño de las mismas en su práctica físico-deportiva, conociendo desde adentro las distintas opiniones que las estudiantes tienen sobre dicha área de estudio, he decidido llevar a cabo una investigación que he denominado: “Actitudes de las estudiantes de educación media general hacia la clase de educación física y su relación con la práctica físico-deportiva”.
          De la problemática planteada surgen unas interrogantes que deseo profundizar  con la investigación que llevaré  a cabo, esas interrogantes son las siguientes: ¿qué pensamiento tienen  las alumnas de educación media sobre la educación física?, ¿Cuál es el valor que las estudiantes de educación media le otorgan a la educación física?, ¿Son los factores extrínsecos los que condicionan el gusto de las estudiantes de educación media hacia la práctica físico-deportiva? ¿Será que el poco gusto por la práctica físico-deportiva está intrínseco en el género y su etapa de desarrollo?
               En definitiva, para comprender los intereses y actitudes hacia la actividad físico-deportiva debo tomar en consideración diversos aspectos tales como los diferentes factores involucrados con el grado escolar, el género, la edad, la aceptación social de la mujer en el mundo del deporte, aspectos socioafectivos y el contexto en el que se realiza dicha práctica.